1. Informativa. Se da a conocer un producto y para ello se recurre no sólo a la imagen, sino también al texto. La finalidad es dar a conocer a la gente lo que existe en el mercado para satisfacer las necesidades de consumo que siente.
  2. Económica. Nuestra sociedad es, en gran medida, una sociedad de bienes de consumo. A través de esta función, podemos conocer el valor económico de cualquier producto que esté a nuestro alcance.
  3. Persuasiva. Su función es la de persuadir y convencer para que realicemos algún acto (compra, viaje, curso...). Se busca un posicionamiento del consumidor, mostrando que nuestro producto satisface mejor su necesidad en comparación con otros de sus mismas características.
  4. Sustitutiva. La idea es sustituir al objeto real que se representa. Es decir, los anuncios, además de cosas tangibles, venden valores asociados a esas cosas. Un anuncio de tabaco, por ejemplo, jamás va a presentar la realidad de las consecuencias que puede producir su consumo, buscará plantear otro tipo de asociaciones como placer, conquista, aventura…, al hecho de fumar. El anuncio de un lavavajillas rápido y moderno, no sólo vende ese producto, sino la promesa de conseguir más tiempo libre para disfrutar, por ejemplo, de la vida en familia.
  5. Estereotipadora. Una imagen no difunde un mensaje para minorías sociales, sino todo lo contrario, tiende a unificar gustos, hábitos de comportamiento y de vida. Además de promocionar productos, nos ofrece modelos de vida y referentes culturales. Por su difusión masiva, tiende a igualar gustos, criterios e ideales. Influye en los hábitos de consumo, las relaciones afectivas, los modos de vida. El cambio de gustos de los individuos puede generar actitudes despectivas hacia otros estilos de vida.
  6. Desdramatizadora. El mundo que nos muestra una imagen en la publicidad rara vez deja de ser un mundo fascinador, sin problemas ni tensiones. Una pausa publicitaria en medio de las noticias de televisión es como un oasis lúdico, repleto de mensajes agradables y optimistas. Nos ofrece el lado “bello” de la vida, al que accederemos gracias al consumo, para suavizar los aspectos negativos, como la crisis, la violencia, el dolor, la desigualdad social. La publicidad presenta un mundo sin problemas, divertido, fascinante... en el que la mayoría de los productos se consumen en momentos de ocio.
  7. Conservadora. Una imagen publicitaria siempre enseña lo ya visto, lo conocido. Es el recordar, es el volverle a decir al consumidor que el producto está ahí, que es mejor que el de la competencia en tal aspecto, aún si el producto cuenta con un gran posicionamiento. Detrás de su imagen innovadora, la publicidad se basa siempre en hacer pasa por nuevo lo ya aceptado: valores, sensaciones...
  8. Estética. Una imagen siempre debe ser atractiva, porque, si no lo es, pasa desapercibida. Es aquí donde entra su función estética y no solo de lo que es bello, sino más bien de lo armónico: debe adornar nuestro medioambiente, hacer que nos volvamos para verla, y que al hacerlo nos guste o nos impacte su mensaje.